Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Es bien sabido que el florecimiento del neoclásico en Chile se debió en principal medida al talento de Joaquín Toesca y Ricchi, si bien no trajo el neocl.ásico a Chile. La inauguración 1 O años antes de su arribo de la reconstruida iglesia de Santo Domingo simboliza el predominio de los lineamientos neoclásicos que Toesca y sus discípulos llevarían hasta la cúspide 24 • Sus obras se caracterizan por el sello clásico, que se amoldó notablemente a la sencillez castella- na de las costumbres chilenas y la pobreza del reino 25 . La prematura muerte de Toesca le impidió terminar algunos de sus trabajos. Pero los inconclusos quedaron en manos de sus epígonos. Con certidumbre, se puede afirmar que participó en los siguientes: • La Catedral de Santiago, cuya construcción se inició en 1748. Toesca se consagró a ella hasta 1780. A su muerte le sucedió José Bohorquez. • El Palacio de La Moneda, entre 1786 y 1796. • Los Tajamares del río Mapocho. • La Casa de Gobierno y el Cabildo, entre 1785 y 1790. • La Iglesia de la Merced, en 1785. • El Hospital San Juan de Dios, en 1797. La Casa Colorada Cuando Toesca llegó a Chile ya estaba en pie la Casa Colorada. En efecto, el solar de la calle Merced fue adquirido por don Mateo de Toro y Zambrano en 1769. La obra, a cargo del prestigioso maestro portugués Joseph de la Vega, fue iniciada ese mismo año. Sin embargo tuvo numerosas interrupciones por problemas de desavenencias familiares y por pleitos con los vecinos medianeros. El resultado de la obra fue una construcción única en su época, que rompió con todos los cánones arquitectónicos imperantes, acaparando los elogios y envidias de la sociedad santiaguina. Y es que esta vivienda fue el único edificio particular dotado de una fachada de ladrillo recubierta de piedra en su primer nivel y levantada en dos pisos de altura. Su planta poseía la conformación típica de la época, de patios sucesi- vos rodeados de recintos. Al primer patio, de pavimento duro, se llegaba desde la calle una vez traspuesto el zaguán; estaba rodeado de construcciones de un piso, en las que se guardaban las provisiones y productos de la hacienda. El cuerpo que limita con la calle es de dos pisos; el primero se destinaba a las actividades comerciales del grupo familiar. Un cuerpo central de un piso, paralelo al que bordea la calle -comprendía sala, cua- dra y antesala- separaba el primer patio del segundo y marcaba la transición entre los espacios semipúblicos del primer patio y el área privada de la familia en el segundo. Este patio, adornado con enredaderas, flores y árboles, estaba rodeado de corredores. 24 Cristián Boza, Leopoldo Castcdo y Hernán Duval, Santiago. Estilos y ornamentos, Ed;torial Montt Palumbo, Santiago, 1983. 2 s Carlos Peña Otaegui, óp. cit ., p. 274. 11 2
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