Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Por esa época se construyó, también, un puente de palos que atravesaba el río hacia el norte, facilitando el traslado de los productos agrícolas. Asimismo, se construyeron los primeros tajamares en el río. La Real Audiencia -en su lugar está, hoy día, el Museo Histórico Nacional- ocupaba el costado sur de la Plaza. Era el tribunal de apelaciones que fiscalizaba los poderes para arbitrar, en el nombre del rey, las discordancias entre Gobernador y Cabildo. Colindante con la Real Audiencia, hacia el oriente, se alzaba, amenazante, la Cárcel, donde sentó sus reales, siglos después, la actual Municipalidad de Santiago. En el lugar en que hoy día se emplaza el Correo Central se levantó, frente a la plaza, en 1614, el conjunto de portales del Tribunal: allí se hacían las diligencias a cargo del Gobernador. En ese periodo la puerta principal de la Catedral enfrentaba la calle que posterior- mente adoptó su propio nombre: Catedral. Contiguo al edificio religioso se extendía el cementerio fundado por Pedro de Valdivia. La plaza era escenario de las peleas entre vecinos y, esporádicamente, de los ajusticia- mientos a las personas sentenciadas por la Real Audiencia. A un siglo de la fundación de Santiago ya existían grupos familiares que adquirieron la suficiente fortuna como para sentirse aristócratas y desentenderse de las peligrosas campañas de la guerra de Arauco. Se dedicaron, de preferencia, a los asuntos guberna- mentales.... sus linajes no provenían de hazañas medioevales, sino de posiciones provincia- nas conseguidas en base a compadrazgos y parentescos 19 . A pesar de que Santiago contaba, a la sazón, con no más de doscientas casas, ya había atisbos de progreso. En materia urbana, los avances más notables se concentraron en el periodo del Gobernador Juan Henríquez, entre 1670 y 1682. Ejemplos de ello son la construcción de un puente sobre el Mapocho y la prosecución de los tajamares - defen- dían a la ciudad de las inundaciones del río-, obra iniciada en 1609, mientras gobernaba Ginés de Lillo. Al mismo periodo corresponde la construcción del puente de Cal y Canto, la rehabilitación de las instalaciones para traer agua de las vertientes de Tobalaba y la edificación del Cabildo, amén de otros inmuebles públicos. La amenaza de un nuevo terremoto se manifestó en la arquitectura: macizos estribos exteriores para otorgar una mayor solidez a los templos, el reforzamiento con pilares en las esquinas ochavadas. Fue durante el gobierno de Henríquez que se restableció el culto en la mayoría de las iglesias: en efecto, se reedificaron La Compañía y La Merced, se concluyó Santo Domin- go y se reutilizó la catedral2°. Durante todo este periodo -hasta fines de la época del coloniaje- , la Plaza de Armas conservaba las dimensiones que le fueron asignadas al momento de su tra- zado primitivo. Se encontraba sin empedrar y en uno de sus cost ados se inst alaba el cobertizo de la feria de abastos, que contribuía con el aspecto deplorable del espacio público. 19 Carlos Valenzuela Solís de Ovando, La Plaza de Annas de Santiago, Cuna de Chile, Editorial La Noria, Santiago, 1993, p. l 02. zo Crescente Errázuriz Valdivieso, óp. cit., p. 441. 108
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