Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

11 España con grandes lujos, diferenciándose claramente de la zafia población que habitaba el Santiago de ese entonces. Esta institución permaneció doscientos años en la plaza y fue escenario de las mayores fiestas y ceremonias realizadas. Una de ellas, el nombramiento de García Ramón como primer Presidente de Chile. Y sobrevino el terremoto de 1647, que destruyó por completo la catedral. Tuvieron que transcurrir 40 años antes de que se construyera una nueva. Y esta, a su vez, sufrió modificaciones en el curso del siglo XVIII. Solo en 1790 se completó la definitiva: tal es el edificio proyectado por Joa- quín Toesca, cuyas líneas principales se han conservado hasta nuestros días 17 • • Las 1\11.onjas Clarisas Una vez lograda su autonomía y después de largas batallas contra la ley, los mon- jes franciscanos planificaron -contando con la protección real- la construcción de un segundo Monasterio de Clarisas. Alonso del Canto y Lantadilla, un adinerado hombre de la época, en recompensa por los cuidados que las monjas prodigaron a su hija, contribuyó con 200 mil ducados a la congregación. Aun cuando hubo quienes preferían asignar ese dinero a una Casa de Recogidas -albergue de niñas abandonadas- el Consejo de Indias determinó, en 1676, que se fundase el con- vento con los bienes de Alonso del Canto. Para cumplir este mandato se adquirió la manzana de la esquina nororiente de la Plaza de Armas, edificando un claustro y una iglesia dos años más tarde. El nombre de la congregación cambió a Monjas de la Victoria, en memoria del triunfo sobre los franciscanos. Y la calle del costado pasó a llamarse "de las Monjitas". Ciento cuarenta y tres años estuvieron las monjas establecidas allí hasta que, en 1821, O ' Higgins exigió, durante su gobierno, que la congregación donara los terrenos para financiar la guerra en el sur contra el montonero Benavides. Se ofre- ció a las monjas, a cambio, otro asilo dentro de la ciudad, en la Recoleta Francis- cana, hasta 1837; luego se trasladaron a la calle Agustinas y, finalmente, a la calle Bellavista. • El Portal Sierra Bella Una vez que el mercader Pedro de Armenta adquirió los terrenos asignados ori- ginalmente a Alonso de Escudero y Gabriel de la Cruz, consiguió con el Cabil- do que se demolieran las casas allí existentes. Estaba empeñado en construir un corredor con portales al borde de la Plaza de Armas. Se le puso como condición que dichos portales fueran espacios de uso público y, por lo tanto, sin cerramiento alguno. Aquellos son los mismos portales que perduran hasta el día de hoy en la Plaza de Armas. León Rodríguez, Fernando Riquelme y Rodrigo Márquez de la Plata, Debare en romo a la Real Audiencia, Revista CA Nº 37 (Colegio de Arquitectos de Chile), Santiago, 1984, p. 8. 106

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