Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Con el avance de estas obras, que se extendieron durante la primera década del siglo XVll, se estima que estuvo completa la reconstrucción de la ciudad 14 . Los mayores progresos urbanos se produjeron durante el periodo del Gobernador Juan Henríquez, entre 1670 y 1682. Coincidió con la ejecución de un puente sobre el Mapocho y el avance de la construcción de los tajamares -iniciada en 1609 por el gobier- no de Ginés de Lillo- que protegían a la ciudad de las inundaciones del río. Se rehabi- litaron, además, las instalaciones que permitían transportar agua desde las vertientes de Tobalaba. También se edificó el Cabildo y otros inmuebles públicos. Las nuevas moradas se levantaron sobre macizos estribos exteriores para una mayor solidez, mientras que las esquinas ochavadas se reforzaron con pilares. Durante el gobierno de Henríquez se restableció el culto a la mayoría de las iglesias. La Compañía y La Merced estaban completamente reedificadas; la de Santo Domingo, por su parte, se encontraba a medio techar. La catedral se pudo reutilizar solo a partir de 1650. Otros avances de este gobierno: la colocación de la pila de bronce de la Plaza de Ar- mas, que actualmente se encuentra en el patio principal de la Casa de Gobierno (Palacio de la Moneda) y la construcción del puente de Cal y Canto. Hacia fines del siglo XVII la ciudad parecía normalizarse. Según el censo de 1671, Santiago no pasaba de los 700 vecinos, sin contar negros ni indios. La arquitectura simple y funcional mutaba tímidamente, a comienzos del siglo XVIII, hacia formas algo más elaboradas. Pero los desastres naturales -terremotos e inundacio- nes- aconsejaron la construcción de inmuebles de baja altura, con muros de gran espesor -a menudo con contrafuertes para su protección- y el desarrollo de nuevas tecnologías edificatorias. Imagen de la plaza Durante el periodo colonial la Plaza de Armas seguía presentando un aspecto pobre y sucio. Las carretas y los animales abundaban a su alrededor, sembrando de desperdicios el terreno. En invierno la plaza se inundaba, quedando tapizada de un espeso barrizal, lo que dificultaba el tránsito de los peatones. En la edilicia que marginaba la plaza, pese a todo, se podía advertir una paulatina evolución. • Al costado norte se mantenían las características instituciones de Gobierno; sus edi- ficios representativos habían sido reconstruidos a principios del siglo XVll: la Casa de Gobierno y la Audiencia, junto a las Cajas Reales y el Municipio (o Cabildo) con su anexo (la Cárcel). Cuando se instaló la Real Audiencia fue preciso realizar algunas modificaciones dentro de la manzana. • El historiador Carvallo Goyeneche afirma que todas estas construcciones eran anti- guas y ordinarias, a excepción del Cabildo, que contaba con un edificio "a la moderna con barandajes y soportales". 14 Sergio Villalobos et al., Historia de Chile, Editorial Universitaria, Santiago, 1992, p. 342. 104

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