Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
A fines del siglo se consolidó la costumbre de realizar corridas de toros, celebrando las fiestas de San Juan, el día del Apóstol Santiago y el de Tránsito 6 • Hay que reconocer, sin embargo, que desde el principio la Plaza fue escenario de los acontecimientos más relevantes: las batallas contra los indígenas, las ceremonias oficiales, las reuniones de los vecinos, las procesiones religiosas y los ajusticiamientos a los detrac- tores de la ley 7 . El paso del tiempo sin obtención de riqueza alguna, los ataques indígenas y el difícil costo de la vida, desalentaron fuertemente a algunos de los conquistadores que acompa- ñaban a Valdivia. Por eso organizaron un motín en su contra para destronarlo del cargo de gobernador. Encabezada por Antonio de Pastrana, esta rebelión no alcanzó a dar frutos por cuanto fue prematuramente descubierta. Los participantes fueron conducidos a un juicio en el Cabildo, que era la institución encargada de mantener el orden y la paz del pueblo. El juicio del Motín de Pastrana significó que los involucrados, a excepción de Pero Sancho de la Hoz, fueran condenados a la horca. Reconsiderada la sentencia, los culpa- bles fueron finalmente decapitados en medio de la Plaza de Armas. El 9 de agosto de 1541 fue el turno del entonces Regidor don Martín de Solier. Al siguiente día se ejecutó a otros dos cómplices. La Plaza se convertía, por primera vez, en escenario de estos hechos sangrientos 8 . Tiempo después se presenció, en la misma plaza, la degollación de Pero Sancho de la Hoz, uno de los hombres que traicionó a Valdivia. Y, poco después, la de Juan Romero, uno de sus principales cómplices. La materialización de la plaza como centro urbano comenzó desde el momento en que los indígenas accedieron a ayudar a los españoles en la construcción de las primeras viviendas, la iglesia, algunas bodegas y el cuarto de armas. Por lo tanto, la fundación fue un proceso que tuvo sus inicios al calor de las primeras conversaciones y acuerdos en- tablados con los caciques, hasta que la ciudad logró realmente asentarse, adquiriendo el dínamismo que le permitió crecer. Resulta interesante tener en cuenta, en este proceso de fundación, las rudimentarias condiciones con las cuales los pobladores enfrentaron los acontecimientos políticos, mi- litares y naturales durante más de ocho años. Fue el periodo en que se produjo la elección de un Gobernador, sucedida por un ajusticiamiento y una posterior conspiración; un asalto indígena asoló casi todo lo cons- truido y una guerra sorpresa mantuvo a los pobladores padeciendo una fuerte hambruna durante mucho tiempo, al filo de la muerte y la deserción. Hasta 1549 Santiago no podría considerarse un centro urbano, ya que no bastaba con haber levantado algunos edificios y centros comerciales para que el campamento militar se constituyera en ciudad. La pacificación de los indígenas aún era una meta insatisfecha. 6 8 Crescente Errázuriz Valdivieso, Los orígenes de la iglesia chilena: 1540- 1603, Imprenta del Correo, Colecc ión Matta Vial, Santiago, 1873, p. 408. Tomás Thayer Ojeda, Santiago durante el siglo XVI: constitución de la propiedad urba ,ia y noticias biográficas de sus primeros pobladores, Imprenta Cervantes, Santiago, 1905, p. 148. Leopoldo Castedo, óp. cit ., p. 198. 101
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