Decantaciones. Política y democracia cultural: un diálogo global
Rosario Radakovich 218 de actividades culturales a los eventos centrales revelan que los festivales intervienen en la cultura material de las ciudades o espacios en los que se desarrollan a través de artefactos y acti- vidades culturales distintivas (Derrett, 2003; Waitt: 2008). La Intendencia de Soriano es el principal apoyo del Encuentro Internacional de Músicos Jazz a la Calle. Además, el evento cuenta con importantes apoyos público-estatales que incluyen el Ministerio de Educación y Cultura, los Fondos de Incentivo Cultural, Banco República Oriental del Uruguay (BROU), Antel y UTEC, según datos relevados para 2023. Sumado a ello, fue declarado de Interés Nacional cada año y consagrado como “Capital Nacional del Jazz” mediante la Ley 19.191/2014 y por la Unesco. El sponsoreo público y aportes privados sostienen el encuentro más la cuota colaborativa de los socios del MJLC, aportes de estudiantes de música y contribuciones solidarias. Como se desarrolló en este ejemplo, en los últimos años la sociedad civil ha sido bien recibida como impulsora de activi- dades culturales por parte del Estado y de los gobiernos muni- cipales. El modelo de gestión comunitaria “reequilibra”, como dice Peters (2025), los ciclos del ecosistema artístico-cultural y activa el ejercicio radical de las capacidades deliberativas y democráticas de la ciudadanía en/con el espacio cultural. De acuerdo con el autor, estas serían claves para avanzar en un estadio intermedio entre democratización y democracia cultural que denomina como “democratizar cultural”. Jazz a la Calle parece ir en esta dirección.
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