Decantaciones. Política y democracia cultural: un diálogo global

Una amenaza a la democracia cultural: el regreso de la censura como política cultural... 117 orden económico social sino por dimensiones invisibilizadas como la racial, indígena y sexual ampliaban el alcance de las políticas culturales. No hablábamos solamente de cultura en términos de bienes culturales —aunque es importante señalar que la disposición de bienes culturales se amplió y se diver- sificó—, sino que se pensó la cultura en términos de identi- dades. Este reconocimiento de diferentes formas de la cultura tiene diversas aristas que darían lugar a una tesis. Por un lado, se encuentra el debate sobre la crisis de la modernidad de larga data y la referencia a la posmodernidad. El fracaso de ciertos relatos de cambio social y de ideas a realizar en un futuro resignificaban formas de la cultura que habían sido descartadas en los discursos modernos, en torno a la complejidad de lo popular. Ya no se hablaba en los relatos posmodernos en términos de jerarquías culturales. Investigaciones de corte anglosajón de las prácticas cultu- rales de las burguesías daban cuenta, por su parte, que hábitos y prácticas eran omnívoros, no eran unidimensionales y, de esta forma, se pretendía dar cuenta de la explosión de géneros musicales en otras formas de la cultura, así como de la idea que las identidades burguesas emergentes se fundaban en la amplitud de consumo de bienes de distinta procedencia y cali- ficación (Rodríguez Fernández & Heikilaa, 2011). También aportes antropológicos y debates en el campo de la teoría polí- tica complejizaron la cuestión de las desigualdades, lo cual implicaba no circunscribirlas exclusivamente a lo económico y social. Orígenes raciales, desigualdad de género y diversidad sexual constituyen instancias que tendieron a complejizar los términos cultura , accesos , producciones y derechos (O’Brien et al. , 2020).

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