Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile
81 Discapacidad y Luchas Políticas Después me atendió otro kinesiólogo, me hice otro esguince leve. Cuando me hizo la entrevista me preguntó si tenía alguna discapacidad, cuando le conté de mi síndrome, dijo “ah, entonces no es normal”. No supe qué decirle, me quedé en shock, pero al otro día le pregunté, ¿Por qué me dijo que no era normal? Yo soy normal igual a todos, además soy defensora de los derechos humanos y lo puedo demandar. Le dije que era presidenta de una agrupación de personas con discapacidad. Después me dio una explicación intentando arreglar lo que había dicho, diciendo que supuestamente él se refería a que mis pies son distintos y por tanto, mi forma de caminar es anormal y no yo. Remató diciendo que había visto a personas peores, así que no me preocupara. Para peor, cuando estuve hospitalizada, este mismo kinesiólogo se había cambiado de trabajo. Se acordaba de mí, quiso ser chistoso y, fue desubicado, haciendo bromas ofensivas sobre mi esposo. Todos los días. Y vuelvo a preguntarme, ¿Por qué? ¿A las personas sin discapacidad les pasará lo mismo? Yo creo que a una persona que no tiene discapacidad no le pasa. Me cuesta entender que los y las profesionales no saben ocupar el lenguaje corres- pondiente. También fui discriminada en el servicio de salud sexual del consultorio. Me llamaron para hacerme el examen de papanicolau y cuando me atendió el matrón me dijo que no me lo haría porque no he tenido relaciones sexuales penetrativas con mi esposo. Y ese no es un requisito para el examen. Conversamos esta situación con una de las asesoras de Líderes y nos dimos cuenta de que fue una decisión solo del profesional, que no me explicó por qué y debería haberlo hecho igual porque me corresponde por mi edad y porque si bien no he tenido relaciones sexuales penetrativas, con mi esposo tenemos actividad sexual no penetrativa.
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