Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile
80 Capítulo 04 Él exigió que le interpretaran con señas. Él vive solo y no quería invitar a nadie a su atención médica. Por eso tiene que ser a criterio de cada persona con discapacidad. Finalmente, sólo cuando el profesional siente que necesita que la persona en situación de discapacidad esté acompañada lo pide o exige, pero si es la persona la que lo requiere hacen problemas. Cuando yo fui muy enferma al servicio de urgencias, fui con mi esposo, yo no podía hablar, estaba mareada y no podía darme vuelta en la camilla. Mi esposo quería entrar conmigo, pero no lo dejaron, la paramédica que lo detuvo le preguntó: “acaso ¿es enferma? que necesita acompañante” Él le respondió: “No, tiene una discapacidad, se siente mal y no puede hablar, ¿cómo va a entrar sola?” Y lo dejó entrar. Eso le debe pasar a más personas, que no les dejan tener apoyos y les deben preguntar si tiene algo además de la patología por la que consulta. ¿Cómo es posible que aún el personal de salud no sepa el lenguaje adecuado para hablar de discapacidad? Ella no preguntaba si yo estaba enferma, eso se podía notar. Preguntaba si yo “era enferma”. Como una característica de mi persona. En el sistema privado también hay ciertas discriminaciones, no es sólo en el público. Yo me atendí en un centro de rehabilitación privado y fui discriminada por un kinesiólogo. Me había torcido el pie y cuando me atendió este kinesiólogo al parecer se asombró de la forma de mis pies, que no tenían que ver con la torcedura. Me hizo preguntas incómodas y un comentario ofensivo sobre la forma de mis pies. Después me ofreció una cirugía para mis pies, que es costosa y que no todas las per- sonas quedan bien después de operarse. ¿A otras personas les pasará lo mismo? yo pienso que sí.
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