Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile

42 Capítulo 02 PSIQUIATRIZACIÓN: LA INCERTIDUMBRE, LA PRISIÓN Y LA FALSA TRANQUILIDAD DE LA ETIQUETA DIAGNÓSTICA En la experiencia de la medicalización se vive un encierro en el pro- pio cuerpo, una sensación de gelatina, de pérdida de fuerza. Cuan- do estuve internado no podía levantar los pies, se me caía la saliva y me sentía prisionero. En mi experiencia pude diferenciar la internación en la clínica privada con la internación en el hospital de corta estadía, que no es tan corta. Ambos lugares son una cárcel psiquiátrica, peor que las cárceles judiciales, porque no sabes por qué entras ni cuando recuperas la libertad. Las diferencias son cosméticas y logísticas, pero importantes de conocer. Las personas y sus familias deben conocer cómo funcionan las cárceles psiquiátricas, porque común- mente acuden a esta instancia sin saber qué más hacer. La falta de recursos es clave en la diferencia. En las clínicas privadas tienes ciertos privilegios, te dejan entrar algunas de tus cosas, hay más horario de visita, puedes dormir más, pero no deja de ser un encie- rro con más lujos. En mi pasada por la corta estadía, no nos deja- ban dormir, había horarios rígidos, nos bañábamos con agua hela- da, no había recursos; eso demuestra que los locos no le importan a nadie. Planchado como estaba en drogas psiquiátricas, arrastran- do los pies, con mis compañeros de encarcelamiento hicimos una carta para pedir agua caliente. Al otro día terminaron las instalacio- nes del agua caliente que estaban detenidas sin razón. De todos modos, la hotelería y el mejor trato de la clínica priva- da me ayudó a, drogado y todo, poder pensar mejor, tener mayor claridad, aunque seguía sin saber qué me pasaba. Después de un tiempo indeterminado, un psiquiatra de la clínica privada me informó lo que en ese momento se transformó en mi diagnóstico. A pesar de escuchar que tenía una enfermedad para toda la vida,

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