Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile

40 Capítulo 02 respetarse. Lamentablemente muchas veces la locura se cruza con la psiquiatría. Así también hay personas que han vivido la psiquia- trización, pero no son locas, lo que no significa que sí están enfer- mas, pues la enfermedad mental no existe. Se trata más bien de un proceso de malestar el cual no tenemos tiempo de atender y acom- pañar y, por tanto, suele reducirse a una enfermedad. Yo pasé por un proceso de profundo malestar por las circunstancias familiares que tuve, no tenía con quien hablar y esto me llevó a un momento en que no veía salida de esa experiencia dolorosa. En esas condi- ciones mi única esperanza era que pasara algo que acabara con mi vida, luego la culpa por pensar en eso y los pensamientos de inten- tar yo mismo terminar con el dolor. La respuesta de la psiquiatría a este proceso fue “botarme”, en palabras del psiquiatra, mediante drogas psiquiátricas, internarme y aislarme, me sentía prisionero. No obstante, la locura no se sufre, lo que se sufre es la reac- ción de lo que se interpreta como locura, el estigma, el rechazo y la respuesta que ofrece el camino de la enfermedad. Nosotros hemos visto cómo funcionan las alternativas a la psiquiatrización. Hemos visto que es posible acompañar a ser mejores y crecer desde las crisis. Es posible cuando se da el tiempo, la oportunidad, cuando no hay apuro, cuando no se juzga, se da espacio para la expresión, para mostrar la herida y limpiarla juntos. Con esta compañía la persona se siente mejor y, esas manifestaciones que vivió son, en- tonces, una oportunidad para estar mejor. Esta alternativa significa comprender la crisis como una oportunidad y no como enfermedad. La locura es una incomprendida porque se le juzga con el razonamiento de la vigilia. Nadie pensará que estás mal si sueñas con un elefante rosado, es más, incluso buscas explicaciones, una razón, un significado a dicho sueño. Pero si lo relatas despierto, te juzgan como patológico, pues en el sistema de la cordura no tene- mos tiempo para pensar el porqué de esa visión, el para qué, o el de dónde… y claro que debemos cuidar a las personas que andan loqueando, cuidarlas que no hagan daño al resto, ni a sí mismas, y

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