Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile

38 Capítulo 02 En retrospectiva, yo siempre fui distinto a los demás; inquieto, travieso y curioso; buscaba compañía en las estrellas, cuestiona- ba los rituales, las religiones y sus iglesias, el que mis hermanos participaran de ellos sin cuestionamientos. No podría decir porqué fui distinto, pero algo tendrá que ver la falta de protección paterna o las carencias de afecto que te mueven a estar más alerta, a ser más perceptivo y buscar tus propias explicaciones de cómo son las personas. Siempre me percibí raro, tanto así, que, a pesar de la rebeldía, movido por las ganas de salir de mi casa y la ignorancia de joven, ingresé a la marina. En los casi cinco años que ahí estuve me di cuenta de que no era para mí, comprendí en lo que había ingresado y me quise salir. Los oficiales no se explicaban por qué quería salir, y lo único que pensaban viable era un problema psiquiátrico, solo eso podía explicar mi cambio vocacional, la rebeldía y la desobe- diencia. Y quizás sí. En sus términos estaba loco, y en mis térmi- nos esa experiencia me llevó más a la locura, porque entré cuerdo, pero me sané y me volví loco y por eso salí de ahí. Como decía, hay personas locas que nunca han tenido una experiencia psiquiátrica, pero son locas. Tenemos que separar la locura de lo científico, neurológico o biomédico, separarla del sistema de salud tal como funciona hoy. La locura es más bien una vivencia social, espiritual y cultural. Es poner foco más bien en una experiencia afectiva, donde influyen las emociones, los sentimien- tos, el ámbito relacional, espiritual, la empatía y conexión con otros, humanos y no humanos. Esto no está en el cerebro, claro que no. Tampoco se trata de descartar el cerebro como órgano corporal que permite percepción y manifestación; es poner atención a lo inmaterial, o la mente, que amplía la visión reduccionista que trae como consecuencia la patologización. Por ello, tampoco estoy de acuerdo con la idea de neurodiversidad, pues plantea la tensión entre la condición y el trastorno, y mantiene la necesidad del tra- tamiento farmacológico. Si bien ya no es cuestión de psiquiatría,

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