Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile

137 Discapacidad y Luchas Políticas sociales básicos, pero en Chile, hasta el acceso a cultura es restrin- gido, en los conciertos hay sitios definidos para personas usuarias de silla de ruedas, pero tienes que comprar entrada del acompa- ñante. Hacen un negocio con la accesibilidad. Por otro lado, como ya he expuesto, es muy complejo conseguir trabajo, en mi caso, me llaman para la entrevista y solo con escuchar mi voz es un no. ¿Qué hace el Estado con esto? Hace muy pocos años tenemos una ley de cuota laboral y es solo el 1% de empresas con más de 100 personas. Es una cuota muy baja y, además, nadie fiscaliza su cumplimiento. Adicionalmente, está todo el tema del maltrato y la precariedad laborales, las personas con diversidad funcional tienen menos acceso al empleo, menos ingresos y más tendencia al empleo informal. Es una realidad en Chile, que también es una muestra de la dejación del Estado y la desprotección social. Otro ejemplo, es en el acceso a la educación. Yo me eduqué en Viña del Mar, en una escuela conformada por profesores exone- rados en plena dictadura. Era un colegio regular, particular y cuya educación era a través del arte. Fue el único colegio que me recibió, y sus profesores se trazaron una meta conmigo. Había reuniones entre especialistas médicos y profesores, que discutían sobre mis posibilidades y hasta donde me podrían exigir. Esto era parte del sistema capacitista, de la mano del sistema patriarcal y capitalista, que ve los cuerpos como proyectos productivos y busca responder hasta dónde dan esos cuerpos. Mis profesores y profesoras tenían la idea de que yo podía rendir igual que los demás. Y mi familia vio en estas expectativas una posibilidad de lucha, salí de cuarto medio y con ello rompí todos los límites que la medicina me había vaticinado. Para mí fue como volver y decirle a quienes me dijeron que no podría: ¡Aquí estoy! ¡Sí pude! En mi experiencia educativa hubo voluntad de un grupo de do- centes, en un contexto de una escuela particular, porque no había otra opción, no obstante, el Estado no tuvo —recordemos, en dicta- dura— ningún apoyo a nuestro desarrollo. Sin embargo, esta educa-

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