Discapacidad y luchas politicas. Narrativas de activistas en Chile
128 Capítulo 06 Yo participé y fui paciente de los servicios de rehabilitación del Instituto hasta los 11 años, les doy las gracias al Instituto y estoy orgulloso de esos años. Me siento orgulloso del proceso de rehabi- litación, en mi caso me ayudaron a que pudiera desplazarme. A los 4 años aprendí a caminar, o por lo menos a mover los pies sobre la tierra. Hasta los 11 años fui ejercitando las piernas y mi motricidad en general. Y lo que se vive adentro con los profesionales, o tíos, como uno de niño les decía, era muy bonito. Estaba el tío Hugo, chofer de la ambulancia, que le decíamos la Pituca, te iba a buscar cuando no podías llegar por tus medios. Tengo una bonita sensa- ción al recordar ese tiempo, al recordar la Teletón como institución. No siempre me gustaba hacer los ejercicios, eran difíciles, tampo- co la comida era muy buena, pero tenía hartos amigos. En mi trabajo de tallerista, me ha tocado hacer talleres de lite- ratura en la cárcel, y trabajo con los reos la idea de la libertad a tra- vés del lápiz y el papel. Les cuento que estuve en la Teletón hasta los 11 años, que tuve fierros, prótesis, botas, elásticos. Sobre todo, fierros. Y ellos están llenos de fierros por todas partes, me pueden entender. Les cuento que el Instituto de Rehabilitación Teletón me ayudó y me liberó, porque pude caminar, pero aun así quedé preso de la discriminación, de los prejuicios, de las burlas. En este siste- ma me siento preso, para la sociedad estoy preso de mi cuerpo. Y les cuento cómo me he liberado a través de la literatura, a través del papel en blanco y un lápiz. Un papel en blanco no te puede ha- cer callar, y ahí está la libertad: empezar a escribir. Pienso que no existe artista sin cicatrices, sin dolores, estas experiencias le permiten expresar sus sensibilidades. Entonces Teletón, como Instituto de Rehabilitación, es parte de mi historia, de mi cuerpo, de mis logros. Otra cosa es el show televisivo. Durante el espectáculo televisivo de Teletón, se supone que so- mos campeones en solidaridad, son “27 horas de amor”. Ese día, es- tás en la calle y se fijan en ti; te dan el asiento en la micro; el taxista, que pinta su ventana con la cuenta de la Teletón te ayuda a subir; la
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