Política y sociedad en Chile 2023-2024

Manuel Antonio Garretón y Silvia Lamadrid (Coords.) - 138 - Al respecto, lo interesante del informe del PNUD es que se inicia señalando una serie de cambios y transformaciones que ha tenido el país. Comienza por destacar los cambios demográficos y los cambios en materia económica, para continuar luego con el fuerte dinamismo de cambios que ha experimentado Chile en el último tiempo. Sin embargo, la pregunta que da título al informe es: “¿Por qué nos cuesta cambiar?”. Asume así que el cambio que importa para ser tal es el cambio que la voluntad impulsa conscientemente y, dado que los entrevistados se manifiestan partidarios de los cambios, la pregunta parece lógica. Y aquí nos encontramos con un tema, que es el tema de la mitología. Como actualmente no se enseña ni se aprende historia, no es raro que tam- poco se enseñe ni aprenda mitología. Una gran pérdida esto de la mitología, porque si se supiera de ella, quizás nos daríamos cuenta con más facilidad de cómo nos conformamos con tragarnos frases que son simplemente mitos, pero que se presentan como verdades irrefutables. De todas las frases mitológicas de que se nutre la vida cotidiana, la más cómica es aquella que dice: “Querer es poder”. Por cierto, para caminar hay que tener la voluntad de caminar, pero no por tener la voluntad de caminar se va a poder caminar. Imagine usted la variedad de impedimentos. Por supuesto que la afirmación genérica es ridícula, pero cumple el papel movilizador de tantas otras frases míticas, como esas de que si uno es bueno se va al cielo o que el esfuerzo y sacrificio siempre obtiene buenos resultados. El problema es que esa frase mitológica de “querer es poder”, tiende a ratificar una perspectiva idealista que campea en todo aquello que insiste en llamarse ciencias sociales. No es raro, entonces, que las posibilidades de trans- formación se asocien directamente a una voluntad transformadora y no se entienda que habiendo voluntad transformadora no se produzca la transfor- mación. Las condiciones materiales desaparecen de la argumentación. Como no es el caso volver a la querella de los universales, pongamos un ejemplo: la ciudadanía no concurre a votar cuando se la convoca a elecciones. En algunos casos será que no quiere y en otros que no puede. Si se trata de que no puede se buscará la causa material que lo impide, pero si no quiere no se buscará una causa material de por qué no quiere, sino que se buscará relacionarla con otro factor ideal. El querer no pareciera estar condicionado materialmente, porque el mundo de las ideas está idealmente cerrado. En las elecciones comunales y regionales del presente año, asistimos a la ratificación de un triunfo no reconocido de la ingeniería institucional. De un plumazo, o digitalizazo, con una simple modificación normativa, se logró que una ciudadanía apática y desdeñosa de la participación electoral, se trans- formara en una ciudadanía activa, participante en la conformación de una

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