Un puñado de almendras
61 Respiro hacia adentro olvidando las costillas Dos veces ha esparcido la hierba y los huérfanos Nueva Imperial y el interior: con boca de animal se figuran relieves en el aire. Nacimos con el río herido nuestra mancha en el costado. Un corazón que de pena se fragua entre las costillas y los metales son un líquido espeso en el contorno de la pubertad. —Arden y arden los puentes y los perros del territorio— Tengo colgando mi periferia como fragmento de toda historia. Herido tengo el fósil y mi llaga es un horizonte en su discurso.
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