Un puñado de almendras
203 Al otro día de la fiesta El azul diamante del océano se inclina tras las persianas de tu habitación de niño un vaso de agua tibia reposa en la mesita roja Dijiste que tu papá la confeccionó entre tantos otros artefactos, invenciones caseras, cachivaches que hoy eclosionan como crías de helechos espada bajo la humedad de la tierra Por el rabillo de tu ventana un conjunto de esporas tiemblan, oscilan sin premura hasta morir eclipsadas por el sol de verano las confundo con restos de cenizas que permanecen en el incendio de esta ciudad lumbre Todavía no es medio día en el Quinto sector y por las grietas del cerro se internan gorjeos de tórtolas, gaviotas, cardos y vendedores de huevos
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