Un puñado de almendras

192 Despierto, aún no amanece una fría ventolera envuelve las olas Desde esta ventana observo cómo la niebla baja hasta el río Imperial El humo de la bruma inunda la casa pequeños líquenes crecen en el zinc Al fondo del mar imagino una boca de ballena que traga todo a su paso.

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