Un puñado de almendras
131 Tomé una mochila y partí. Con los últimos billetes del finiquito compré un pasaje y un saco de papas en el bus escucho algunas rancheras y la voz de otros pasajeros mientras el auxiliar nos registra: Collihuin Catrileo Cayuman somos mayoría, pienso. miro tras la noche niebla bajo luz Panamericana —Señor, aquí bajo, le digo al chofer. —Esta es zona roja, contesta. sonrío y echo al hombro los diez kilos.
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