Reordenamiento de los días

48 TODO ESTÁ ESCRITO alrededor de nuestro cuello en un implante sublingual que a veces brota. Cortarse las cuerdas vocales por ilimitada temporada es prometedor. Dejar que los oídos tapien de cera y la nubosidad adense los ojos. Caminar a tientas. Tantearse. En el ombligo está nuestra piedra roseta con los caracteres rúnicos con que llegamos. Sumidos en los rápidos de la navegación inguinal pasamos por los tártaros impuros y a renglón seguido sacamos la cabeza para aferrarnos a la línea granítica del horizonte o hundirnos para siempre. Buen Samaritano del Sextante que me has dado de beber y ablución diste a mi cuerpo tinturado: esta mujer sigue su camino de una vez.

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