Reordenamiento de los días
45 SIGNOS Hay momentos en que yo (sí, YO) debería rendirme. Que saliera a flote mi cerebro lagarto. Levantarme una mañana directamente en busca de comida con los pasos sigilosos del que quiere comer curada para siempre de la enfermedad de sí misma. Oh, gloriosa Luna, no habría palabras para ti. Solo adoración.
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