Reordenamiento de los días

111 HIJA INCURABLE abrí la puerta toqué el timbre recorrí las habitaciones los llamé a gritos hice a un lado el polvo llegué al patio vacío vi el espacio segado por el tiempo el descolgado silencio los tabiques putrefactos la telaraña del olvido vi las sillas la mesa el convite de las ausencias y me arrimé al borde sentarme esperar que la tierra abra otra vez su puerta.

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