Gabriela Mistral y la Universidad de Chile
149 CUARTA PARTE: 1924-1945 El primer honoris causa: la Universidad de Guatemala y “La unidad de la cultura” (1931) El viernes 9 de octubre de 1931, Mistral partió de Antigua rumbo a Zacapa. La comisión encargada de recibirla estaba integrada por el ministro y vi- ceministro de Educación, el rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) y varios escritores. Se esperaba que arribara desde El Salvador el sábado 10 y llegara a la ciudad de Guatemala al final de la tarde. Sin embargo, debido a un fuerte aguacero y derrumbes en la ruta, el tren no llegó sino hasta después de las ocho y media de la noche. Finalmente, Mistral y Palma Guillén arribaron a la capital el 10 de octubre y perma- necieron allí hasta el 31 del mismo mes. Su estadía estuvo marcada por homenajes, conferencias, visitas a escuelas y estancias en Amatitlán, lugar que le causó una grata impresión. El 13 de octubre, a las 11 horas, la USAC le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el Salón de Honor de la Facultad de Ciencias Médicas. Considerando que este discurso muestra en gran medida lo que Mistral pensaba del deber ser de la universidades públicas y americanas, lo repro- ducimos aquí íntegramente: Incorporada a la Universidad de Guatemala sin haber hecho méritos para ello, sin que me valga como justificación para aceptar la honra del docto- rado honoris causa otra cosa que la sangre común y mi pasión atenta del destino de la América nuestra, cúmpleme decir en el seno del claustro el agradecimiento que los leales saben dar en caso semejante y mi concepto de la obra de las universidades en nuestros pueblos. El territorio de Guatemala, con los de Yucatán, Oaxaca y el Cuzco, lleva la aureola de aquellos puntos geográficos sagrados a donde la raza se da cita para confortarse en la consideración de un pasado resplandeciente, para sopesar sus metales interiores, examinando los oros de espiritualidad y los bronces de resistencia que llevamos en nosotros, en cuanto herederos de mayas y quechuas, y para saber hasta dónde podemos llegar, hasta dónde nos alcanzan los tuétanos y los alientos que nos fueron transmitidos, cuá- les son, en fin, las posibilidades de la casta.
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