Gabriela Mistral y la Universidad de Chile
146 Gabriela Mistral y la Universidad de Chile Quizás pensando en el título profesional que ella misma había reci- bido de la Universidad de Chile ocho años antes, la poeta aconsejó a los graduandos valorar el mérito del diploma recibido: El orgullo del título es hermoso y razonable como el de cualquier campeo- nato, y yo miro con gusto las caras radiantes de los jóvenes que han venido a recibir en un diploma una especie de nombre nobiliario. Cada profesión es de hecho un linaje, y saltar de la banca obscura a la platea asistida del reverbero justifica una complacencia, mucho más todavía en la ju- ventud. El linaje de los profesores comienza si se quiere con Moisés, cae sobre Aristóteles el super didáctico y sigue serpenteando hacia Rousseau, Pestalozzi y Froebel. El linaje médico, para no mentar sino uno más, ha contado ayer a Pasteur y tiene aún a Dios gracias a Ramón y Cajal. Pero es grave cuidado, como Uds. saben, la guarda de los linajes intelectuales, mucho más escabrosa que la de los otros linajes. El peso de la honra que trae consigo cualquier profesión, vieja o moderna, abruma de obligacio- nes porque abruma mérito cumplido. 189 La correspondencia que Gabriela Mistral mantuvo con su amigo Manuel Ugarte (1875-1951) refleja algo de cómo se sentía tras su estadía de la Universidad de Puerto Rico, punto inicial de un extenso ciclo de con- ferencias que la llevó desde Puerto Rico a Santo Domingo y Cuba; luego regresó a Nueva York, continuó al Middlebury College (Vermont) y luego a Montreal. Finalmente volvió a Nueva York para viajar a Panamá para reunirse con Palma Guillén, desde donde hizo una gira por los países de- mocráticos de América Central. Las cartas de Mistral a Ugarte transmiten la desesperación que conlleva la penuria económica que afectaba a tan- tos: “Yo estoy atollada en trabajo, y más que eso en peticiones de trabajo. Usted sabe como yo que cada día diario nos está faltando en este momen- to y que hay que buscar con un cabo de vela otros” 190 . La metáfora de la vela, encendida para iluminar “otros”, transmite cómo Mistral pensaba que compartía su experiencia con quienes acudían a escucharla y conocerla a lo largo de su vida como conferencista. 189 Mistral, El sentido de la profesión. 190 Gabriela Mistral, Carta a Manuel Ugarte, 28 de mayo de 1931, folio 124, carpeta 221, subcarpeta 124, Fondo Ugarte, Archivo General de la Nación, Buenos Aires, Argentina.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=