Del océano al verso. Las caracolas de Pablo Neruda

En cuanto al trabajo de conservación y catalogación destaca la labor que han realizado principalmente mujeres para la mantención y protección de las piezas que conforman la donación del poeta. En primera instancia, la conservadora, académica y directora del Museo de Historia Natural deChile,GreteMostny (1914-1991), quiensolicitóa laUniversidad de Chile algunos ejemplares de caracolas para la exposición Moluscos Bioarte en 1979. Posteriormente, en la primera mitad de la década de los ochenta, la bióloga y herpetólogaMaría Codoceo Rojas (1909-1998) forjó las bases de una catalogación científica inicial de estos especímenes 14 . Tras ello, la bióloga y malacóloga Cecilia Osorio Ruíz trabajó en la limpieza técnica y clasificación de los ejemplares en el año 2002. La actual preservación de esta colección ha sido posible también graciasal trabajode laCoordinadoradelÁreadeConservaciónPatrimonial del Archivo Central Andrés Bello, Loreto Millar Valle, quien ha abogado por conjugar los parámetros de cuidado patrimonial orientados al disfrute de las comunidades, donde destaca su trabajo de conservación y montaje en la exposición Mollusca: Poesía de Caracolas (2024). En esta misma muestra, la profesora Osorio trabajó nuevamente en la actualización taxonómica de alrededor de 1 000 especies y en la asesoría científica tanto de la mencionada exposición como del presente libro. Con esto se cumple la voluntad de Neruda de compartir con el pueblo de Chile los tesoros que resguardó con tanto esmero y que fueron su inagotable fuente de inspiración. Siguiendo esa motivación, a través de las gestiones de la institución, la Colección Neruda fue declarada Monumento Nacional en el año 2009, en la categoría de Monumento Histórico, por su valor incalculable para la cultura, la historia y las ciencias. [14] Hernán Loyola, «Las caracolas de Neruda», Nerudiana 2 (2006): 2. 75 del océano al verso

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