Lagar
37 Doña venenos Doña Venenos habita a unos pasos de mi casa. Ella quiere disfrutar rutas, jardines y playas, y todo ya se lo dimos, pero no está apaciguada. ¿A qué vino de tan lejos si viaja llevando su alma? A los que nacen o mueren, a los que arriban o zarpan, y aunque son muchos sus días, ¡no se cansa, no se cansa! A qué vino de tan lejos si viaja llevando su alma. Pudo dejarla, sí, pudo, en cactus abandonada, y hacerse, cruzando mares, otra de hieles «lavada». ¿A qué vino a ser la misma bajo el país de las palmas? Me la dicen, me la traen todos los días contada, pero yo aún no la he visto y me la tengo sin cara. Cada día me conozco árbol nuevo, bestia rara
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=