Lagar

35 Ca j ita de pasas A don Pedro Moral El negro dejó a la puerta la cajita claveteada que me coge y me retiene en sus clavillos las faldas. Llena de marcas, aturdida, como oveja que desembarcan, trae nombre y trae cifra su costilla ensalmuerada. Más recta vino que el barco por las olas insensatas, entre dormida y despierta, enjuta en el agua amarga, y pasó por diez caletas de ancla y grúas asustada... Me la destapo con tientos, y con miedo de azorarla; volteo el forro de mentas que las ciega y embalsama, y con un grito levanto a las treinta sofocadas... Van saliendo los sartales de abejas y de cigarras con sollamo de diez soles y enjutas, pero enmieladas.

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