Tala
98 Niño mexicano Estoy en donde no estoy, en el Anáhuac plateado, y en su luz como no hay otra peino un niño de mis manos. En mis rodillas parece flecha caída del arco, y yo lo afilo, lo afilo meciéndolo y canturreando. En luz tan vieja y tan niña siempre me parece hallazgo, y lo mudo y lo volteo con el refrán que le canto. Me miran con vida eterna sus ojos negriazulados y como en costumbre eterna yo lo peino de mis manos. Resinas de pino ocote van de su nuca a sus brazos, y es pesado y es ligero de ser la flecha sin arco… Lo alimento con un ritmo y él me nutre de algún bálsamo que es el bálsamo del maya que mis ojos no gozaron.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=