Tala
39 IV Algún día ha de venir el Dios verdadero a su hija robada, mofa de hombre pregonero. Me soplará entre la boca beso que le espero, miaja o resina ardiendo por la que me muero. Se enderezará mi cuerpo, venado ligero, temblando recogerá su don prisionero; arderá desde ese día al día postrero, metal sin vela de dueño, sin ¡ay! de minero. ¡Y no más me robarán como al buhonero, como al árbol del camino, palma o bananero!
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=