Tala
206 Vio que a su pecho no llegaba y de confusa estaba roja, y se dobló como una hoja, porque era que le saludaba. En el altar, de gran tesoro, el obispo, tieso y atónito, bendijo los novios de acónito y soltó música del coro. La catedral dio un gran crujido y se partió en castaña añeja y lanzó el pino su pareja sin daño, como cae el nido. La Madre Burla dormitaba, tendida al sol como una almeja, y al despertar tocó en su ceja una cosa que era doblada... Y trepaditos a su oído los dos le dieron testimonio de bautizo y de matrimonio, y ella lloró del sucedido. Y con los años que vinieron les nació un niño y una niña; cada uno subió a una piña en donde bautizados fueron.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=