Tala
188 La tierra Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella… Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oye mugir los animales; se oye el hacha comer la selva. Se oyen sonar telares indios. Se oyen trillas, se oyen fiestas. Donde el indio lo está llamando, el tambor indio le contesta, y tañe cerca y tañe lejos, de que huye y de que regresa… Todo lo carga, todo lo toma y no hay tesoro que lo pierda, y lleva a cuestas lo que duerme, lo que camina y que navega, y lleva a vivos y lleva a muertos el tambor indio de la tierra.
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