Tala

165 Madre niña A Carlos Préndez Los que pasan igual que ayer, ven el patio con el maitén; miran la parra moscatel. ¡Y a mi niño no ven, no ven! Tanto se apega a la mujer, aparragado como el llantén, sin grito y llanto que hagan volver a los arrieros que lo han de ver. Salgo al camino de una vez, loca perdida de mujer, y lo voceo como agua o miel, y lo voleo como a la mies. ¡Y al aire vuela mi laurel!

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