Tala
163 Canción de la sangre Duerme, mi sangre única que así te doblaste, vida mía, que se mece en rama de sangre. Musgo de unos sueños míos que te me cuajaste, duerme así, con tus sabores de leche y de sangre. Hijo mío, todavía sin piñas ni agaves, volteando en este pecho granadas de sangre. Sin sangre tuya, latiendo de la que tomaste, durmiendo así, tan completo de leche y de sangre. Cristal dando unos trasluces y luces de sangre; fanal que alumbra y me alumbra con mi propia sangre. Mi semillón soterrado que te levantaste; estandarte en que se para y cae mi sangre.
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