Tala
15 Lápida filial Apegada a la seca fisura del nicho, déjame que te diga: —Amados pechos que me nutrieron con una leche más que otra viva; parados ojos que me miraron con tal mirada que me ceñía; regazo ancho que calentó con una hornaza que no se enfría; mano pequeña que me tocaba con un contacto que me fundía. ¡Resucitad, resucitad, si existe la hora, si es cierto el día, para que Cristo os reconozca y a otro país deis alegría, para que pague ya mi arcángel formas y sangre y leche mía, y que por fin os recupere la vasta y santa sinfonía de viejas madres: la Macabea, Ana, Isabel, Lía y Raquel!
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