Ternura
90 II Pero él la partió sin más espera y vio caer el polvo de la nuez huera; se le llenó la mano de muerte negra, y la lloró y lloró la noche entera… III Vamos a sepultarla bajo unas hierbas, antes de que se venga la primavera. No sea que Dios vivo en pasando la vea y toque con sus manos la muerte en la tierra.
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