Ternura
74 Baila con llamaradas la gente mineral: van y vienen relámpagos como en la tempestad. La ronda asusta a ratos del resplandor que da, y silva la anaconda en plata y en timbal. ¡Halá!, ¡halá!, ¡el Lázaro metal! En las pausas del baile quedamos a escuchar —niños recién nacidos— el tumbo de la mar. Vengan los otros Lázaros hacia su libertad; salten las bocaminas y lleguen a danzar. ¡Ya sube, ya, el Lázaro metal! Cuando relumbre toda la cancha del metal, la tierra vuelta llama, ¡qué linda va a volar!
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