Ternura

72 ¡Ea, ceiba, ea, ea! A su sombra de giganta bailan todas las doncellas y sus madres que están muertas bajan a bailar con ellas. ¡Ea, ceiba, ea, ea! Damos una y otra mano a las vivas y a las muertas, y giramos y giramos las mujeres y las ceibas... ¡En el mundo está la luz y en la luz está la ceiba, y en la ceiba está la verde llamarada de la tierra!

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