Ternura
65 y le abren paso todos como viendo a Agamenón. A lo humano y lo divino baila el santo resplandor: aromos gajos dorados y el azafrán volador. ¡Vaya delirio! ¡Vaya el color! Y por fin se van siguiendo al pavo real del sol, que los recoge y los lleva como un padre o un ladrón. Mano a mano con nosotros todos eran, ya no son. ¡El cuento del mundo muere al morir el contador!
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