Ternura

54 Niño mexicano Estoy en donde no estoy, en el Anáhuac plateado, y en su luz como no hay otra peino un niño de mis manos. En mis rodillas parece flecha caída del arco, y como flecha lo afilo meciéndolo y canturreando. En luz tan vieja y tan niña siempre me parece hallazgo, y lo mudo y lo volteo con el refrán que le canto. Me miran con vida eterna sus ojos negriazulados, y como en costumbre eterna, yo lo peino de mis manos. Resinas de pino ocote van de su nuca a sus brazos, y es pesado y es ligero de ser la flecha sin arco... Lo alimento con un ritmo, y él me nutre de algún bálsamo, que es el bálsamo del maya del que a mí me despojaron.

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