Ternura
52 Canción de la muerte La vieja empadronadora, la mañosa muerte, cuando vaya de camino, mi niño no encuentre. La que huele a los nacidos y husmea su leche, encuentre sales y harinas, mi leche no encuentre. La contra madre del mundo, la convida gentes, por las playas y las rutas no halle al inocente. El nombre de su bautismo —la flor con que crece—, lo olvide la memoriosa, lo pierda, la muerte. De viento, de sal y arenas, se vuelva demente, y trueque, la desvariada, el oeste, y el este. Niño y madre los confunda lo mismo que peces, y en el día y en la hora a mí sola encuentre.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=