Ternura
50 Arrullo patagón A doña Graciela de Menéndez Nacieron esta noche por las quebradas liebre rojiza, vizcacha parda. Manar se oyen dos leches que no manaban, y en el aire se mueven colas y espaldas. ¡Ay, quién saliese, ay, quién acarreara en brazo y brazo la liebre, la vizcacha! Pero es la noche ciega y apretujada, y me pierdo por cuevas y por aguadas. Me quedo oyendo las albricias que llaman: sorpresas, miedos, pelambres enrolladas; sintiendo dos alientos que no alentaban, tanteando en agujeros cosas trocadas.
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