Ternura

153 Verano Verano, verano rey, del abrazo incandescente, sé para los segadores ¡dueño de hornos! más clemente. Abajados y doblados sobre sus pobres espigas, ya desfallecen. ¡Tú manda un viento de alas amigas! Verano, la tierra abrasa: llama tu sol allá arriba; llama tu granada abierta; y el segador, llama viva. Las vides están cansadas del producir abundoso y el río corre en huida de tu castigo ardoroso. Mayoral rojo, verano, el de los hornos ardientes, no te sorbas la frescura de las frutas y las fuentes… ¡Caporal, echa un pañuelo de nube y nube tendidas, sobre la vendimiadora, de cara y manos ardidas!

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