Ternura

118 Fruta En el pasto blanco de sol, suelto la fruta derramada. De los Brasiles viene el oro, en prietos mimbres donde canta: de los Brasiles, niño mío, mandan la siesta arracimada. Extiendo el rollo de la gloria; rueda el color con la fragancia. Gateando sigues las frutas, como niñas que se desbandan, y son los nísperos fundidos y las duras piñas tatuadas… Y todo huele a los Brasiles, pecho del mundo que lo amamanta, que, a no tener el agua atlántica, rebosaría de su falda… Tócalas, bésalas, voltéalas y les aprendes todas sus caras. Soñarás, hijo, que tu madre tiene facciones abrasadas, que es la noche canasto negro y que es frutal la Vía Láctea…

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