Ternura
113 El arco iris El puente del arco iris se endereza y te hace señas, el carro de siete colores que las almas acarrea y que las sube, una a una, por las astas de la sierra... Estaba sumido el puente y asoma para que vuelvas. Te da el lomo, te da la mano, como los puentes de cuerda, y tú le bates los brazos igual que peces en fiesta... Ay, no mires lo que miras, porque de golpe te acuerdas y cogiéndote del arco —sauce que no se quiebra— te vas a ir por el verde, el amarillo, el violeta... Ya mamaste nuestra leche, niño de María y Eva; juegas con la verdolaga delante de nuestras puertas; entraste en casa de hombres y pides pan en mi lengua.
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