Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
513 IV. Internacionalista y militante de la paz Chile foro mundial de la paz Desde la elección Presidencial de 1970, se consideró la posibilidad de realizar en Chile una sesión de la Presidencia del Consejo Mun- dial de la Paz. Ocurrían en América Latina hechos de enorme signi- ficación para los pueblos del tercer mundo que luchaban por el logro de la paz y una independencia verdadera. El objetivo aglutinador de múltiples voluntades fue llevar la expresión masiva del enorme inte- rés y apoyo solidario a Chile que, por las vías constitucionales, lleva- ba a cabo un proceso de cambios fundamentales. El mchpp analizó las posibilidades para enfrentar una tarea que a nadie en verdad le parecía fácil de cumplir. Pero, en ese tiempo, ¿qué era fácil a nuestro pueblo frente a cualquier iniciativa o innovación? La decisión adoptada por mchpp fue recibida con honda satisfacción por el Grupo Presidencial reunido en mayo de 1972 en Bruselas. La generosa acogida del Gobierno y del pueblo chileno se apreció como un nuevo signo que entraba a vigorizar la causa de nuestra América por su autodeterminación, desarrollo y paz mundial. El mchpp llevaba ya más de veinte años de existencia. Aquí no eran ajenos a la opinión corriente, ninguno de los grandes sucesos mundiales que marcaban indeleblemente la historia de esa séptima década de este siglo. El hombre que había sido consagrado por su pueblo para encabezar, desde la más alta magistratura, el gran pro- ceso de cambios, no era un desconocido ingresado en el último mo- mento a la palestra política. Como Vicepresidente del Senado de la República, había llevado una vez la voz de Chile, a una sesión del cmp en Estocolmo. Era el año de la vandálica irrupción de las fuerzas mercenarias de Castillo Armas para crucificar la joven democracia Guatemalteca. Pero también ese era el año de la resonante victoria de los vietnamitas en Dien Bien Phu. El Senador, Dr. Allende, dijo en Estocolmo: «Así como el hom- bre de América reclama el derecho a la libertad, a la cultura, al trabajo y a la salud, los pueblos de América quieren colaboración económica y no explotación, respeto a nuestra soberanía y no vasallaje, justi- cia social y no miseria. Para ellos y por ello luchamos por la paz y la convivencia pacífica de todos los pueblos». No eran meras palabras.
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