Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

505 IV. Internacionalista y militante de la paz ¿Cómo cambiar la atmósfera política del mundo, salir de la gue- rra fría hasta llegar a la cooperación amistosa? ¿Cómo atacar y des- truir la falaz afirmación que la política del ataque preventivo, del rearme controlado, no tienen destino alguno en un mundo saturado de armas nucleares y en el cual, como decía Federico Joliot Curic, «la paz no será preservada por el equilibrio del terror». ¿Cómo inducir a los gobiernos a adoptar una política que haga posible la preserva- ción de la paz? Estas preguntas, junto con levantar una ola de dudas y vacila- ciones, hicieron estallar las movilizaciones masivas de los pueblos. Múltiples acciones fueron emprendidas cada vez en forma más orga- nizada por mujeres, jóvenes, estudiantes y profesores universitarios, juristas, trabajadores, artistas de renombre o aún sin él, con gran resonancia en Europa, América del Norte, especialmente Canadá y Estados Unidos, países latinoamericanos, árabes, India, Japón. Al- bert Schweitzer, Linus Pauling, John D. Bernal, Bertrand Russell proyectaron hacia todas las latitudes sus llamados a la inteligencia y la cordura. Marchas de frontera a frontera, vigilias en bases militares, regimientos, alrededor de industrias bélicas; filas interminables de manifestantes marchando por Estados Unidos en dirección a Wash­ ington y su Capitolio, realizando demostraciones variadas contra el armamentismo, por el desarme y la paz. En Grecia, el Comité Helé- nico por la Distensión Internacional inició la «Marathon por la Paz» en años sucesivos. La cuarta de ellas, entre la planicie de Marathon y Atenas, 1966, movilizó unas diez mil personas. Iniciativas simi- lares proliferaron en nuestros países: desfiles callejeros con carteles, asambleas, foros, entrevistas con jefes de gobierno, parlamentarios, magistrados. Una sola voz, un sólo requerimiento: NO propagan- da guerrerista, NO conscripción militar, NO espiral armamentista, NO locura nuclear, Desarme General y controlado. Fue estimulante experiencia aquella de sentir que el pensamiento se expandía y com- partía con las gentes más disímiles; que las voluntades en favor de la paz, desarme, desarrollo, defensa de la vida, eran las mismas en tantos otros lugares del mundo y simultáneamente, eran asumidas, concretas y visibles por la masa social conscientemente motivada y fuerza motivante a la vez.

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