Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
429 IV. Internacionalista y militante de la paz ni ninguna consigna. Todo cuanto he aprendido en esta magnífica experiencia, lo he entregado a ustedes en el Informe que he leído. No traemos los delegados al Congreso de Varsovia, más consigna que ser leales chilenos al servicio del pueblo de Chile, de sus notables tradi- ciones y de sus grandes posibilidades. Pablo Neruda ha llegado al corazón de los pueblos Finalmente, sean mis últimas palabras dedicadas a destacar ante us- tedes, el enorme prestigio mundial que crece día a día y reparte por todos los ámbitos de la tierra, el respeto y la admiración hacia un le- jano país que se llama Chile, que ha sabido ganar nuestro gran poe- ta Pablo Neruda. El fervor con que se le recibe, la ternura de que se le rodea, la emoción con que los jóvenes poetas, las grandes masas obreras y campesinas, los intelectuales y los hombres de ciencia, lo escuchan y lo siguen, va más allá de los límites de la acostumbrada popularidad. Y es que su canto ha llegado al corazón de los pueblos, y todo individuo hasta el más humilde, encuentra que en el espíritu generoso, como un árbol magnífico, del poeta, hay también para él un refugio comprensivo. Las queridas imágenes de la patria que no le abre las puertas son cultivadas y a diario recorridas. Su ternura por este suelo y por este pueblo de Chile, están allí en sus versos, cada uno un mensaje. Y en su incesante peregrinación, ante mil públicos variados, bajo mil la- titudes distintas, van Pablo Neruda y su Chile de la mano. Con él y por él, por su magnífico canto «Que Despierte el Leñador», ya ha llegado la voz de Chile hasta la República Popular China. Vi la en- trega emocionada que hizo el joven poeta traductor de la primera edición china de este canto. Así se amarran los pueblos a través de la historia, así corren los llamados de país a país por toda la tierra. Y no será fácil que algunos hombres caigan en el olvido de las gene- raciones futuras. Para mucho tiempo por venir, millones de labios pronunciarán tal vez el nombre de Chile, porque en él nació y por él luchó Pablo Neruda. Santiago, 4 de febrero de 1951.
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