Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
420 olga poblete Humanidad, pedimos que una comisión internacional compe- tente examine los cometidos en esta guerra de Corea, y, especial- mente, la cuestión de la responsabilidad del general Mac Arthur. Por muy huérfanos de información que estemos, difícilmente ha pasado desapercibido para el observador imparcial, el inadmisible cúmulo de contradicciones, órdenes, contraórdenes, ofensivas, re- tiradas y nuevas ofensivas, desarrolladas sobre los trágicos campos de Corea. Han sido notorias las discrepancias entre los generales del Pentágono de Washington y las iniciativas del General Mac Arthur desde Tokio. Los pueblos tienen necesariamente que preguntarse, ¿acaso estas acciones contradictorias no están aniquilando a millares de hombres, mujeres y niños coreanos y a millares de jóvenes ameri- canos? ¿Son acaso estas acciones militares tan insignificantes, como para que quienes las dirigen, puedan experimentar, equivocarse, e incurrir en nuevos errores, y adoptar las medidas más bárbaras de desesperado exterminio? ¿Acaso creen que no tienen al resto de la humanidad como horrorizados espectadores? ¿Es posible que aun si- gan pensando que después de todo este tremendo despliegue de des- trucción, todavía los pueblos asiáticos van a tener algún respeto por la pretendida cultura de occidente y la misión civilizadora del hom- bre blanco? ¿Es que es posible hacerse alguna ilusión de que ante demostraciones tan despiadadas, pueda quedar alguien en Extremo Oriente para prestar alguna fe a los ideales democráticos proclama- dos por occidente? «Estas acciones en Corea, me decía en una carta un profesor de la Universidad de Columbia, en agosto recién pasado, nos harán per- der más pronto el respeto de Asia». Creo que la amarga reflexión de entonces es ya una tremenda y definitiva realidad. Al pronunciarse los Partidarios de la Paz contra el exterminio masivo de las poblacio- nes civiles de Corea, no está solamente abogando por los coreanos y por su noble y vieja tierra, transformada hoy en el infierno de la destrucción. Los Partidarios de la Paz en esta resolución están defen- diendo al hombre de cualquier latitud. Hoy es Asia, mañana podría ser África, ¿y por qué no también esta nuestra América, este nuestro suelo?
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