Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

296 olga poblete suscitó reacciones protestatarias de parte de memch, como de otras entidades participantes. Las jornadas continuaron en el local de la Fa- lange Nacional, cuyo gesto fraterno dio aún más relieve al programa. Habrá que llegar a los primeros años de la década de los cincuen- ta para encontrar una organización de mujeres en crecimiento, que se consolida en las provincias, realiza ya tres Congresos Nacionales de Mujeres –1956, 1960, 1966– y prolonga su activa presencia has- ta el advenimiento del Gobierno de la Unidad Popular: la Unión de Mujeres de Chile. Crecimiento y continuidad Los programas de los 8 de Marzo, siguen destacando el significado de la fecha, pero van enriqueciéndose con los acontecimientos na- cionales y del mundo. Se advierte un paulatino abandono del forma- lismo tradicional, aunque abundan los discursos ya que se amplía el abanico de entidades integrantes. Queda de lado el típico informe repetitivo. Aumentan los sa- ludos breves, los mensajes venidos de distintos sectores, centros de barrios, asociaciones tanto de las provincias como del exterior. Cre- ce la participación en estas celebraciones del canto, música, bailes nacionales, lectura de poemas. El 16 de marzo de 1958 la Orquesta Filarmónica inició el programa del 8 de Marzo. Aparecen los libretos documentados, bellamente escritos; las decoraciones en las salas o escenarios ilustran algunos de sus pasajes. Llegarán los años de actos inolvidables con libretos magníficos, juego de voces y testimonios, proyecciones de diapositivas con textos de fondo. Comienzan a mul- tiplicarse consignas que se corean tanto dentro de los locales como en los desfiles y mítines. El 18 de marzo de 1955, en el curso de la marcha que se hizo después de la concentración de las mujeres en la Plaza Vicuña Mackenna se gritaba: «Que baje la leche. Que baje el Pan. Que bajen los libros para estudiar». Treinta años después, en otro 8 de Marzo, estalla la creatividad en la movilización callejera con variadas expresiones y un tinte fes- tivo que ni la represión policial apaga: «Hay pájaros verdes en otra esquina, para que no se junten las golondrinas».

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