Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
438 olga poblete tiplicaron en escala prodigiosa, el sentimiento de fraternidad. Hasta ayer éramos apenas nombres geográficos en la página coloreada de un mapa. Hoy somos hombres y mujeres que compartimos un an- helo común; estamos tan cerca de nuestros problemas y, a la vez, re- presentamos fuerzas tan poderosas de opinión. Crece así una nueva sensación de internacionalismo: la unidad fortalecida por las aspira- ciones comunes, y enriquecida por las experiencias y las tradiciones culturales diferentes. Mario Riquelme, chileno, dirigente obrero del salitre, fue pre- sentado al Dr. Gyan Chand, eminente economista, ex asesor eco- nómico del Nehru. Nguyen Thi Chien, la heroína nacional del Viet Nam, encontró a Eulalia Guzmán, la antropóloga mexicana; el Dr. Chen Wen Kuei, eminencia médica china, miembro de la Comi- sión Científica que ha investigado la guerra bacteriológica en Corea, discutió con Ismael Cossio Villegas, eminencia médica de América Latina. Y el obrero Louis Wheaton, ciudadano negro de los ee.uu. , escuchó a Mónica Felton, la valerosa británica, narrar sus entrevistas con los prisioneros de guerra norteamericanos y británicos en Corea. De todo esto brotó una nueva voluntad para defender la dignidad del hombre y redimirlo de la barbarie de la guerra. La República Popular China nos abrió las anchas puertas de su afecto y hospitalidad. En setenta y cinco días los trabajadores de Pe- kín levantaron la Casa de la Paz para recibirnos. Simultáneamente trabajaron los artistas y artesanos que alhajaron esta Casa con toda la delicadeza y refinamiento de su vieja cultura. China siente la paz, la vive y la construye dentro de su país. A la vez está consciente de cómo la construye también para el resto de la humanidad. Esta es una lección que aprendimos objetivamente a través de múltiples experiencias personales recibidas en los cuatro meses que vivimos en esa tierra generosa y en medio de su pueblo de ejemplar laboriosidad. ¿Cuándo comenzó este conocimiento? Una tarde, el 1° de octu- bre de 1952 en T’ien An Men, mientras el pueblo celebraba el tercer aniversario de su Liberación. T’ien An Men, la Puerta de la Paz Celestial, es hoy un símbolo glorioso para la República Popular. En forma de las típicas puertas
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